Jueves Santo en el Tiempo Ordinario: Honduras

August 7, 2012

Por Jean Stokan, Equipo de Justicia del Instituto

Muchas/os de nosotras/os hemos tenido la oportunidad santa de estar con alguien justo antes de morir.  Es un tiempo en que profundas emociones de amor, pena y gratitud  se arremolinan en lo más hondo de nuestro ser.  Si alguien está gravemente enfermo/a, tal vez presenciemos o seamos parte de una intervención médica tratando de hacer todo lo posible por prevenir que nuestro ser querido muera innecesariamente.

La semana pasada acompañando a un sacerdote jesuita hondureño, Ismael Moreno Coto (SJ), en Washington, D.C., me sentí como que yo estaba en la Última Cena, partiendo el pan con un hombre cuya vida está en juego.   El Padre Moreno es director de Radio Progreso afiliada a los jesuitas, y también del Centro para Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC siglas en inglés).   Desde el golpe de estado en Honduras en junio de 2009, él junto con otros miembros de Radio Progreso y de ERIC ha recibido muchas amenazas de muerte relacionadas a su trabajo desenterrando violaciones de derechos humanos a cargo de los ricos y poderosos contra los sectores sociales indefensos.

A inicios de este año, la ONU nombró a Honduras como el país más violento en el mundo.  Algunos están aún en más riesgo por haber levantado su voz sobre la injusticia.

El Padre Moreno fue invitado a testificar ante la Comisión de Derechos Humanos Lantos del Congreso sobre amenazas a la “libertad de expresión”. Su testimonio está publicado en el sitio web de la Comisión.

Aunque él no mencionó su historia personal en su presentación formal, él compartió más en un número de visitas a las oficinas de Congresistas, ilustrando cuán profunda es la corrupción de las fuerzas de seguridad en Honduras.     Él compartió también que en reuniones del personal de Radio Progreso,  miembros del personal dicen medio bromeando: “¿Cuál de nosotros/as será el siguiente que maten?”  Él agregó que la solidaridad internacional y la vigilancia será lo único que ayude a prevenir que esta pregunta retórica se convierta en realidad.  Sin embargo, para muchísimos, el Viernes Santo  ha llegado ya.

Además de la violencia política y del ataque a periodistas, a defensores de derechos humanos y a líderes comunitarios en Honduras, la violencia del crimen organizado y del narcotráfico se ha disparado.

Norma, la hermana de sangre de nuestra Hermana Sandra.

Como Misericordia, nosotras sabemos de nuestras propias hermanas hondureñas que no se ha hecho investigación desde que desapareciera la hermana de sangre de nuestra Hermana Sandra, hace dos años, dejando tres niños huérfanos.   Dos de nuestras asociadas hondureñas vinieron también a Washington, DC en octubre pasado para presentar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos numerosos casos de violencia contra las mujeres.  Semanalmente, nuestro Equipo de Justicia del Instituto recibe informes en correos electrónicos con una robusta dieta de violaciones de derechos humanos que están destrozando ese país.

El gobierno de EE.UU. está vertiendo dinero en Honduras y en México, en Guatemala y en Colombia como parte de una “guerra contra las drogas”, pero esta remilitarización de la región de América Central está más bien avivando el fuego.    Dadas las estructuras de corrupción e impunidad profundamente afianzadas dentro de las fuerzas de seguridad, del ministerio público y del sistema judicial hondureño, como lo reportó el   testimonio del Padre Moreno, los fondos de los EE.UU. sirven para fortalecer esta corrupción institucional y para perpetuar la impunidad.

Nuestra labor de abogacía de la Misericordia se enfoca en presionar al gobierno de Obama y a las oficinas de Congresistas para detener este avivamiento del fuego.  Durante los meses que vienen, habrá debates en la Cámara de Representantes, ya que algunos quieren eliminar condiciones que suspenderían ayuda económica a la región a menos que haya progreso en los derechos humanos.  Parece que, una vez más, los intereses económicos podrían pisotear los derechos humanos.   Si tú no estás aún en la lista del Equipo de Justicia del Instituto, de defensores de la “no violencia” y deseas que se te notifique sobre la acción que tú puedes tomar, por favor sigue este enlace.

La reciente masacre en Colorado y también la violencia ocasionada por el uso de armas cada día en los vecindarios de nuestras ciudades hace mucho más real el modo en que nuestro mundo está inundado de armas—y desesperación.

Así como cuando estamos buscando ayuda para un ser querido gravemente enfermo, la pregunta es: cómo juntar nuestra oración con la acción más eficaz que se nos ocurra para detener el sufrimiento y la muerte innecesaria. En cualquier rincón del mundo en que servimos, nosotras “estamos en la mesa” juntas con todo el pueblo de Dios, algunos están contando con nosotras para que hagamos todo lo posible de nuestra parte de modo que ellos puedan vivir un día más.

El Padre Moreno volvió a Honduras y sigo preguntándome ¿Qué le pasará a él?  Cuando tú has mirado a los ojos, has partido el pan con, o tocado de algún modo a un pueblo “condenado a muerte” los lazos se hacen mucho más fuertes y el sentido de responsabilidad más agudo.  La foto que mantengo en mi oficina de nuestra asociada hondureña, Nelly (de su visita con nosotras en la vigilia en la SOA) me recuerda ese sentido de responsabilidad.   Mantengo también una foto de la querida hermana de la Hermana Sandra, Norma quien desapareció, como un signo de desafío—para que ella no desaparezca de nuestras oraciones ni de nuestro trabajo de poner fin a la impunidad.  ¿Cómo no hacer esto yo, habiendo tenido en mis brazos una vez a su bebé de tres meses de edad?

Sin embargo, no todo tiene que ver sólo con tristeza y dolor.  El acercarnos más a historias como éstas y a figuras como Jesús, un poder viene de ellas.  La esperanza y la audacia se robustecen.  Un destello misterioso irradia de los ojos de aquéllos que viven tan apasionadamente por la justicia que darían sus vidas por amor a los demás.   Estas vidas tan llenas de sentido me inspiran infinitamente.

Tocando su manto, rezo para que su poder nos impregne a todas/os.

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