“Laudato Si’”: Una reflexión desde América del Sur

August 24, 2015

Por la Hermana Ana Maria Siufi

La Hermana Ana Maria Siufi es una Hermana de la Misericordia y una defensora de la justicia que vive en Patagonia. Ella comparte esta reciente reflexión del Papa Francisco sobre la “Encíclica, Laudato Si’”.  

The words emerged from those who are marginalized and invisible.

Las palabras surgieron de los marginados e invisibles.

Mientras  leía la Encíclica, sentía que mi corazón se inflamaba como el de los discípulos de Emaús,  feliz  porque el Espíritu está ofreciendo una gran luz a un mundo que  camina en tinieblas.

También sentí, que no era un documento cómodo, recién salido de un escritorio, sino que son palabras  nacidas  entre los marginados e invisibles, las criaturas desaparecidas, los/as sin derechos, palabras que huelen a barro, a arenas alquitranadas, a basurales y que seguramente disgustará a unos cuantos… en cambio a otros/as nos servirá para tener una nueva conciencia y comportamiento como parte de la casa común.

Creo que a la Encíclica  hay que  entenderla desde estos conceptos claves:
  1. Ética y el Evangelio: La Encíclica nos llama a escuchar compasivamente al grito de la tierra y del empobrecido y nos llama a ver que el prójimo es cada ser humano o no humano, porque cada criatura  tiene un sentido y valor en su propio ser que deben ser respetados. Es un llamado a hacernos responsables de la depredación aunque de manera diferenciada ya que no todos provocamos la misma destrucción. Nos invita a  buscar la conversión ecológica recuperando la compasión, el amor, la búsqueda de armonía, la creatividad, la simplicidad, la hermandad con todo y la equidad.
  2. Pedagógica: La Encíclica  rechaza  las mentiras y mitos con los que nuestra política, economía y cultura globalizada justifican y encubren el modelo capitalista impuesto y nos conduce  a cambiar profundamente, conceptos desviados: como   El antropocentrismo, el desarrollo, la producción, el crecimiento, la ecología, el poder de la tecnología, el descarte, el consumismo…. Se nota el aporte serio de científicos y técnicos independientes, ambientalistas, teólogos, otras religiones, episcopados y organizaciones de todo el mundo.
  3. Integradora: La Encíclica tiene una mirada verdaderamente global y cósmica viendo las conexiones e interrelaciones de todo. Plantea que la sustentabilidad vendrá de otro mundo que urgentemente debemos construir, una  ecología no sólo ambiental sino social y económica, es decir, incluyendo la política y la cultura. Desde una revolución cultural o de estilo de vida pide un giro total del sistema que no está al cuidado de la vida de todos, sino asentado en la injusticia, la desigualdad  y el saqueo.
  4. Profética: denuncia  con coraje e indignación la crueldad de un mundo que está envuelto en un espiral de autodestrucción (N° 163)  que podemos llamar ecocidio y genocidio. Reclama el urgente compromiso de todos/as para recomenzar desde la reverencia hacia la vida. Esta exigencia es  especialmente dirigida a niveles de poder internacionales, nacionales y corporativos que tienen una grave responsabilidad para cambiar radicalmente el rumbo de un sistema que se “alimenta”  con la muerte de la naturaleza y comunidades vulnerables.
  5. Espiritual: nos anima a una vida mística, es decir a ver y alabar el Misterio Divino presente en toda la creación  en su bondad, belleza y vida.  Esta fe nos inspira  a ser jardineros de esta naturaleza y cuidadores de cada hermano/a, especialmente optando por los más pobres, que son los más perjudicados por la depredación megalómana del mercado y la tecnocracia. Esta invitación la extiende respetuosamente a todas las creencias, reconociendo sus importantes aportes y a los no creyentes.

 

Estamos llamados a ser guardianes de nuestros hermanos y hermanas, especialmente los que son más pobres y sufren más daño por la devastación ambiental.

Estamos llamados a ser guardianes de nuestros hermanos y hermanas, especialmente los que son más pobres y sufren más daño por la devastación ambiental.

Creo que muchos dentro y fuera de la Iglesia católica, celebramos este mensaje a favor de los derechos de “toda la humanidad y  de cada ser” y queremos ser difusores del mismo y coherentes en nuestra vida cotidiana. De corazón agradecemos al Papa Francisco nos convoque a la ternura,  la compasión y la paz  recordándonos  la urgencia de este kairos,  tiempo y oportunidad para renacer desde la esperanza y el compromiso. ¡No dejemos que se silencie este grito, el mundo no puede seguir patas para arriba!

Comments (2)

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  1. carolee

    Bien hecho, Ana!!! es una reflexion profunda, corajosa, clara, desafiante. Gracias por el testimonio de tu vida – fe en accion!


  2. Liliana Fega

    Hola Ana. Hermoso tu comentario. Una alegría saber que después de treinta años seguimos luchando con el mismo amor. Me encantaría conectarme con vos. Liliana Rega