Misericordia: Mucho Más que el Perdón

September 28, 2016

Por la Hermana Catherine Kanick

Sister Catherine Kanick

Sister Catherine Kanick

¿Significa la Misericordia sólo perdón? Cuando el Papa Francisco proclamó el Año Jubilar de Misericordia, noté en nuestra diócesis un mayor énfasis en la confesión, penitencia y reconciliación, y más oportunidades para hacerlo.

Me recordó de mi juventud, cuando la confesión semanal era una obligación, y ¡mis amigas/os y yo aún «inventábamos» pecados para tener algo para decirle al padre! Nos recordaban regularmente de la necesidad de estar conscientes de que éramos pecadores, y raramente enfatizaban nuestra bondad.

Mi pensamiento sobre la proclamación del papa fue «¿estamos volviendo a aquella forma de pensar?»

Este año ha sido una oportunidad para mí, considerar la historia de mi vida desde los primeros años a cómo mi vida espiritual hoy ha tomado una forma distinta al experimentar a Dios más allá de palabras e ideas que limitan.  

La mayor parte de mi juventud estuvo llena de temor y ansiedad, siempre pensando que yo no era suficientemente buena, especialmente a los ojos de Dios. A la edad de 14 años, descubrí el alcohol y pensé que era un remedio para todos mis problemas y sentimientos. Nunca disfruté el sabor del alcohol, solamente cómo me hacía sentir – libre.

Después de 25 años llenos de pérdidas – físicas, emocionales y espirituales – años de relaciones rotas y un sentido abrumador de desesperación, oí mi propia voz clamar la única oración que había dicho en años, «Dios, ¿dónde estás?»

Durante los 40 años siguientes, mi vida se ha inundado con la misericordia de Dios en muchas formas: personas que siguen siendo mis amigas hoy; una recuperación del alcoholismo que sigue hoy y está llena de sorpresas; un cambio radical en personalidad y sistema de creencias que me permite ver a Dios con una cara nueva, la de libertad.

Mi humanidad es menos amenazante que nunca, porque la misericordia de Dios incluye tantas cosas aparte del perdón:

«Vengan a mí, los que están cansados.» – Vengan cómo son, la hospitalidad de Dios
«Te he llamado por tu nombre, eres mía.» – El amor de Dios
«Miren, yo hago algo nuevo.» – El perdón de Dios
«Eres preciosa ante mis ojos.» – El deseo de Dios
«¿Puede una madre olvidar a su hijo?» – El abrazo eterno de Dios

Me di cuenta que el sentir la misericordia y a Dios en aquellos momentos es un mensaje santo que debo volver a dar lo que se me ha dado a mí. En 1982, después de pasar mucho tiempo buscando algo «más» para llenar mi corazón, pedí entrar en las Hermanas de la Misericordia y me recibieron. Más sorpresas me esperaban. Dejé mi profesión de higiene dental y me hice una consejera certificada para el abuso de drogas, con nueve años trabajando en esta área, una oportunidad extraordinaria para «volver a dar.» Hoy, mi ministerio es dirigir retiros para hombres y mujeres en programas de recuperación, llamado 12 Pasos, y recibo mucho más de lo que doy.

Si hay un don que todos tenemos que dar en acción de gracias, es nuestra historia sagrada – tal vez, como la mía, está llena de humillación y arrepentimientos, pero fácilmente toca el corazón adolorido de otra persona. Nos parecemos más cuando compartimos nuestros dolores y penas que en cualquier otro momento. Al compartir nuestras historias de sanación, nos hacemos la esperanza y la promesa de todos los deseos de Dios para nosotras/os – la plenitud de vida que se ofrece cuando damos nuestras vidas y nuestra voluntad a la protección y cuidado de Dios.

Doy gracias que Dios no busca perfección de nosotras/os sino simplemente pide que nos dejemos amar.

Ofrezco mi oración de acción de gracias:

Dios Creador, en la quietud entre tú y yo,
me ofrezco así como soy.
Cambia mi temor en valentía, mi resistencia en confianza.
Tómame con tu cuidado y amor.
Enseña a mi corazón a vaciarse para que tú me llenes.
Enseña a mi alma el deseo de que seamos una unidad.
Inúndame con la libertad de soltarme.
Deja que cante mi «SÍ» en un espíritu de acción de gracias. Amén.

La Hermana Catherine Kanick vive en Rochester, Nueva York. Es una consejera certificada en abuso de drogas en los estados de Nueva York y Florida. Dirige retiros y talleres en parroquias y centros de retiro en la Costa Este y más frecuentemente dirige retiros para hombres y mujeres en programas de recuperación Doce Pasos.

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