Las Siete Últimas Palabras de Jesús – Semana 1: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

February 14, 2018

Por la Hermana Sheila Carney

A través de esta temporada de Cuaresma, nuestro blog promocionará reflexiones semanales publicadas cada miércoles sobre las Siete Últimas Palabras de Jesús-las palabras finales de Jesús en la cruz. Miren la serie entera del blog.

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Meditación

"Padre, perdonales porque no saber lo que hacer."

Hace muchos años tuve la oportunidad de asistir a la celebración del 150º aniversario de las Hermanas de la Misericordia en Australia. La versión del Padrenuestro, escogida para la liturgia proviene de la tradición aborigen. En lugar de “perdónanos nuestras ofensas como perdonamos a quienes nos ofenden”, oraron “otros nos han hecho mal y hoy lo sentimos por ellos”.

Estas palabras nos dicen cómo el perdón funciona en nosotros. Cuando somos capaces de perdonar, no sólo dejamos el pasado atrás, con sus heridas, sino que también encontramos compasión en el espacio donde nos habíamos aferrado a nuestras heridas. Extendemos el perdón amoroso a otros porque “ellos no saben lo que hacen”, o porque su arrepentimiento toca nuestros corazones, o porque no queremos llevar la carga de un corazón implacable. Tal vez nuestra disposición a perdonar venga antes que la disposición a pedir perdón, o al revés. En cualquier caso, las palabras de Jesús en la Cruz -“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”- y las del Padrenuestro nos llaman a extender nuestras manos a quienes nos han herido y a ayudarles a cruzar el umbral de la misericordia, esa puerta la cual hemos prometido mantener entreabierta.  

Reflexión

El día de su muerte, Catalina McAuley, fundadora de las Hermanas de la Misericordia, también se acercó al perdón. Uno de los visitantes en ese último día fue Walter Meyler, un sacerdote que le había causado sufrimiento por el nombramiento de un capellán. La descripción de la madre Austin Carroll de su visita dice que Catalina fue “particularmente cariñosa con [el padre Meyler] para demonstrar cómo ella había perdonado totalmente la molestia que él le causó una vez” (Vida de Catalina McAuley, p. 436).

“Molestia” es, quizás, una palabra suave en este caso, como Catalina había escrito antes acerca de sus sentimientos a su amiga, la madre Frances Warde: “Ruégale fervientemente a Dios que me quite toda amargura. No puedo pensar en lo que me hicieron sin resentimiento. Que Dios me perdone y me haga humilde antes de llamarme a Su presencia”. (Cartas de Catalina McAuley, 1818-1841, p. 107). Es claro que la oración de Catalina tuvo respuesta, ya que ella mostró perdón al Padre Meyler y una continua confianza pidiéndole “Usted será un padre para mis pobres hijas cuando me haya ido. Estoy segura que lo será”.

Invitación

“Otros nos han hecho mal, y hoy lo sentimos por ellos”. Este es un mantra que espero llevar conmigo a través de los días de Cuaresma, para animarme a mirar profundamente en los ojos y los corazones de aquellos cuyas acciones, palabras y /u opiniones pueden sentirse hirientes o dañinas. No hago esto con la expectativa de cambiar a otros, sino con la esperanza de que yo misma pueda ser cambiada. Así como Catalina oró para liberarse de la amargura, yo rezo para que la irregularidad del dolor y el resentimiento se transformen en el sosegado don de la compasión.

Obra de la Hermana Genemarie Beegan

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