Category Archives: Sister Eileen Dooling

Beyond the Birdbath: The Feast of St. Francis of Assisi

October 2, 2020

By Sister Eileen Dooling

When considering the offer to write this blog, it dawned on me how little I knew about Saint Francis: a wild youth, disowning his father and his inheritance, conversing with a wolf and surrounded by birds. There had to be more than sentimental stories to have such a Franciscan legacy and a popularity among the people. And so began my homework!

St. Bonaventure described Francis as “searching for God and finding him in all the broken places of humanity.” For Francis, holiness required an active engagement with the poorest of persons and attention to all of creation. He desired to live in close proximity to those excluded from society, but no one—rich or poor, saint or sinner—was excluded from his care.

Francis is the saint of “universal fraternity,” the brother of all. He did not believe in hierarchy or any type of superiority. His brothers vowed obedience, not to Francis, but to the Gospel way of life. Francis saw Christ in everything and everyone. All people, all creatures and all creation deserved respect because all reflected the God who made them. Our modern tendency to see humans as the center of creation would not please Francis. His Canticle of the Creatures makes clear the importance of all of creation—humans too, but not exclusively: “I am who I am in the eyes of God, nothing more and nothing less.”

Read More »

Más allá de la pila de agua: La fiesta de San Francisco de Asís

October 2, 2020

Por la Hermana Eileen Dooling

Al considerar la invitación a escribir este blog, caí en la cuenta de lo poco que sabía de San Francisco: juventud desordenada, renegado por su padre y desheredado, que conversa con un lobo y está rodeado de pájaros. Tendría que haber algo más que historias sentimentales como para tener una popularidad y un legado franciscano entre la gente. ¡Y así empezó mi tarea!

San Buenaventura describió a Francisco como «buscando a Dios y encontrándole en todos los lugares destrozados de la humanidad». Para Francisco, la santidad requería un compromiso activo con los más pobres y la atención hacia toda la creación. Deseaba vivir muy cerca de las personas excluidas de la sociedad, y nadie —rico o pobre, santo o pecador— estaba excluido de su atención.

Francisco es el santo de la «fraternidad universal», el hermano de todas las personas. No creía en jerarquías ni en ningún tipo de superioridad. Sus hermanos prometieron obediencia, no a Francisco, sino al estilo de vida del Evangelio. Francisco vio a Cristo en todo y en cada persona. Todas las personas, todas las criaturas y toda la creación merecían respeto porque todo reflejaba a Dios creador. A Francisco no le agradaría nuestra tendencia moderna de ver a los seres humanos como centro de la creación. Su Cántico de las Criaturas deja en claro la importancia de toda la creación, los humanos también, pero no exclusivamente: «Soy quien soy a los ojos de Dios, nada más y nada menos».

Read More »

In the Same Boat … in the Airport

June 12, 2017

By Sister Eileen Dooling, executive director, Mercy by the Sea Retreat and Conference Center

Photo of an airport with a large window.Recently I attended a meeting of the leaders of Mercy retreat houses in the United States where the conversation focused on what people need today and how Mercy retreat houses can fill those needs. Everyone spoke deeply about the good people who show up at our doors looking for something— perhaps silence, a reconnection with themselves or God, or a trained and listening ear. I was inspired by the conversation and realized I was not alone in this unique ministry. We agreed to collaborate and cooperate with one another for the common good, to share our ideas and knowledge and to continue to work together.

Feeling rather upbeat, I left the meeting to catch an early afternoon flight from St. Louis, Missouri, to Detroit, Michigan, with a connection to Hartford, Connecticut. Because the plane was late leaving St. Louis, I missed my connection (sound familiar?) but was re-booked on a late afternoon flight instead. As so often happens in air travel, that flight was also delayed, and so we waited and waited. At 11:30 p.m., the flight cancellation was announced, and I made a mad dash (well, not really so much a mad dash as a slow walk) to the Help Desk where one agent was re-booking passengers from several cancelled flights.

It wasn’t until 2:30 a.m. when I was finally rebooked and could settle in to my little space on the terminal floor where, with hundreds of other travelers, I tried in vain to sleep. My rebooked flight was not scheduled to leave until late that evening, but a standby seat on a 12:30 p.m. flight opened and—by some divine intervention?—I was awarded that seat.   Read More »

En las mismas…en el Aeropuerto

June 12, 2017

Por la Hermana Eileen Dooling, directora ejecutiva, Centro de Retiros y Conferencias Mercy by the Sea

Photo of an airport with a large window.

Recientemente asistí a una reunión de líderes de centros de retiro de la Misericordia en los Estados Unidos y la conversación se enfocó en lo que necesitan las personas hoy y cómo los centros de retiro de la Misericordia pueden satisfacer sus necesidades. Todas/os hablaron mucho sobre las personas que llegan a la puerta buscando algo – tal vez silencio, una re-conexión consigo mismas/os o con Dios, o con una persona entrenada para escuchar. La conversación me inspiró y me di cuenta que no estoy sola en este ministerio único. Acordamos colaborar y cooperar para el bien común, para compartir ideas y conocimientos y seguir trabajando juntas.

Me sentía bastante optimista cuando salí de la reunión para coger mi vuelo en la tarde de San Luis, Missouri a Detroit, Michigan, con conexión a Hartford, Connecticut. Como el avión salió tarde de San Luis, perdí la conexión (¿Les suena familiar?) pero me pusieron en un vuelo más tarde. Como suele resultar en los viajes por avión, ese vuelo también se atrasó, así que esperamos y esperamos. A las 11:30 p. m., se anunció la cancelación del vuelo y yo corrí como loca (bueno, no corrí tanto como caminé despacito) al mostrador de ayuda donde un agente estaba ayudando a pasajeros de varios vuelos cancelados.

No fue hasta las 2:30 a. m., con mi vuelo resuelto, que pude acomodarme en mi pequeño espacio en el suelo del terminal y traté, con cientos de otros pasajeros, de dormir. Mi vuelo nuevo no iba a salir hasta tarde en la noche, pero se abrió un asiento en un vuelo a las 12:30 p. m. y ¿por alguna intervención divina? me otorgaron ese asiento.   Read More »