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Mercy reflections and analysis on the Coronavirus pandemic.

A COVID-Weary People, Journeying toward Easter

March 18, 2021

By Kathy Schongar, Mercy Associate

A year ago, when we began our Lenten journey, coronavirus and social distancing were not in our lexicon. Face coverings and hand sanitizers were deemed hospital tools, not daily accessories. Then came lockdown, and our lives were literally turned on their ends, sucked into a pandemic vortex of medical, social, emotional and economic upheaval. Our faith would be tested in ways we could never have foreseen.

But, as people of faith, we accepted the challenges before us. Families confined together at home talked to each other more. They listened more. Goals were set and projects completed. We came to appreciate the little things we missed so much, like coffee after Mass, lunch with a friend or Sunday supper with Grandma.

We engaged in contemplation and action. We prayed for the sick and essential workers. We prayed for a vaccine. We worked from home if we could. We worshipped together online. Children and teachers adapted to virtual instruction and learning. We wore facemasks and social distanced. We supported small businesses and did what was necessary to make sure our neighbors were safe, sheltered and fed. But COVID-19 was relentless.

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Un pueblo cansado del COVID que camina hacia la Pascua

March 18, 2021

Por Kathy Schongar, asociada de la Misericordia

Hace un año, cuando emprendíamos nuestro caminar de Cuaresma, el coronavirus y el distanciamiento social no existían en nuestro vocabulario. Las mascarillas o tapabocas y los desinfectantes de manos eran propios de los hospitales, pero no accesorios de la vida diaria. Luego, vino el confinamiento, y nuestras vidas dieron un vuelco absorbidas por un vórtice pandémico de agitación médica, social, emocional y económica. Nuestra fe se pondría a prueba de una manera no pensada.

Pero como personas de fe, aceptamos los retos que se nos presentaron. Los miembros de familias completas aisladas en sus hogares pudieron dialogar más unos con otros. Escuchamos más. Nos fijamos objetivos y completamos proyectos. Llegamos a apreciar las pequeñas cosas que comenzamos a echar de menos, como el café después de misa, la comida con un amigo o la cena del domingo con la abuela.

Nos comprometimos en devoción y acción. Oramos por enfermos y por trabajadores esenciales. Rogamos por una vacuna. Trabajamos desde nuestra casa cuando fue posible. Juntos asistimos a misa a través de Internet. Los estudiantes y sus maestros se adaptaron a la instrucción y al aprendizaje virtual. Usamos mascarillas y practicamos la distancia social. Apoyamos los pequeños negocios e hicimos lo que nos fue posible para asegurar que nuestros vecinos estuvieran seguros, protegidos y alimentados. Pero el COVID-19 fue implacable.

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From Upheaval to Hope, Being Mercy for the Storm-Ravaged People of Texas

March 3, 2021

By Sister María Luisa Vera, president, Mercy Ministries of Laredo

“This is your life, joys and sorrow mingled, one succeeding the other.”
Letter from Catherine McAuley to Frances Warde, May 28, 1841

Staff at Mercy Ministries of Laredo, Texas standing outside to serve those in need.

The week of the February storms was a challenging one for our two ministries in Laredo, Texas.  Temperatures dropped to ranges between 17º F and 35º F. This type of weather event had not occurred in South Texas since 1989, and the electrical grid was quickly overwhelmed, plunging millions of Texans into darkness, with no heat and often no running water. All of this as the COVID-19 pandemic raged on. But this story has a surprise ending.

Casa de Misericordia, a domestic violence shelter, was without power, telephone service, internet and water; fortunately, the shelter was not full at the time. We lost some of the contents of the refrigerator and freezer, but coworkers and neighbors brought in water and food to keep us going. Our coworkers were amazing, working double shifts and doing whatever needed to be done to keep clients and each other safe! Some had similar issues and challenges in their own homes—losing power and water—but never failed to show up on schedule.

Calls came in at all hours of the day and night from people needing help and a warm place to stay. It is always important to remind callers that Casa de Misericordia is a domestic violence shelter, not an emergency shelter, but in situations such as these, we stopped to ask ourselves, “What would Catherine do?” As of this writing, there were six families in the shelter, and power and water had been restored.

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De la agitación a la esperanza, siendo Misericordia para la gente devastada por la tormenta en Texas

March 3, 2021

Por la Hermana María Luisa Vera, presidenta, Apostolados de la Misericordia de Laredo

«Esta es tu vida, alegrías y tristezas mezcladas, una tras otra».— Carta de Catalina McAuley a Frances Warde, 28 de mayo de 1841

La semana de las tormentas de febrero fue desafiante para nuestros dos apostolados en Laredo, Texas. Las temperaturas bajaron a rangos de entre 17º y 35º F. Este tipo de evento climático no había pasado en el Sur de Texas desde 1989, y la red eléctrica se sobrecargó rápidamente, sumergiendo a millones de tejanos en la oscuridad, sin calefacción y a menudo sin agua corriente. Todo esto a medida que avanzaba la pandemia de COVID-19. Pero esta historia tiene un final sorpresa.

Casa de Misericordia, un albergue para víctimas de violencia doméstica, estuvo sin luz, teléfono, Internet y agua; afortunadamente, el refugio no estuvo lleno en ese momento. Perdimos parte del contenido del refrigerador y del congelador, pero colaboradores y vecinos trajeron agua y comida para mantenernos en movimiento. Nuestros colaboradores fueron increíbles, trabajando doble turno y hacían lo que fuera para mantener segura a la gente a quien brindamos servicios y a los demás. Algunos tuvieron problemas y desafíos similares en sus propios hogares (pérdida de luz y agua), pero nunca fallaron en presentarse a tiempo.

Recibían llamadas a todas horas, día y noche, de personas que necesitaban ayuda y un lugar caliente para quedarse. A las personas que llaman, siempre es importante recordarles que Casa de Misericordia es un refugio de la violencia doméstica, no un refugio de emergencia, pero en situaciones como estas, nos detuvimos a preguntarnos: «¿Qué haría Catalina?». Al momento de escribir estas líneas, había seis familias en el refugio y se había restablecido la luz y el agua.

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In Texas, Lines, Lines, Lines…

February 28, 2021

By Sister Rose Weidenbenner

In the Rio Grande Valley, which is as far south as one can drive in Texas before reaching Mexico, people have gotten used to waiting in lines, long lines.

An image of Sister Pat Mulderick handing out blankes and food to one of persons in need waiting in the long lines.
After the devastating winter storms in Texas in February, women received blankets and food at the ARISE Support Center in Alamo. Sister Pat Mulderick was one of the Sisters of Mercy distributing items.

When COVID-19 testing was first available, people camped in their cars for hours, often overnight, in hopes of receiving one of the 200 free tests being offered at various sites around the county. Those who could pay $150 for a test also ended up waiting in long lines to register, only to discover they had to wait in another long line to receive the test. Finally, when the number of free tests increased to 5,000 per day, it was common to wait in line for more than four hours and then have to administer the uncomfortable test to oneself! 

As the pandemic worsened, local news channels showed disturbing images of residents waiting in long queues to receive hospital care for themselves or family members. As deaths from COVID numbered into the hundreds and then thousands, family members found themselves again enduring long delays as their loved ones were prepared for burial, and then they waited again to bury them. It often took months to process deaths through overburdened funeral homes.

And then the food lines started. Week after week after week, people sat in a queue of cars that stretched for miles; at other times, they stood in lines in heat-laden parking lots to purchase enough food to get them through to the next day.

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En Texas, filas, filas, filas…

February 28, 2021

Por la Hermana Rose Weidenbenner

En el Valle del Río Grande, que está tan al Sur como puedas conducir en Texas antes de llegar a México, la gente se ha acostumbrado a esperar en filas, largas filas.

An image of Sister Pat Mulderick handing out blankes and food to one of persons in need waiting in the long lines.
Después de las devastadoras tormentas invernales de febrero en Texas, las mujeres recibieron mantas y alimentos en el Centro de apoyo ARISE, en Álamo. Hermana Pat Mulderick fue una de las Hermanas de la Misericordia que distribuyó los productos.

Cuando por primera vez estuvieron disponibles las pruebas de COVID-19, las personas acamparon en sus autos por horas, a menudo durante la noche, con la esperanza de recibir una de las 200 pruebas gratuitas que se ofrecían en varios lugares del condado. Aquellos que podían pagar US$150 por una prueba también terminaron esperando en largas filas para registrarse, solo para descubrir que tenían que esperar en otra larga fila para recibir la prueba. Finalmente, cuando el número de pruebas gratuitas aumentó a 5.000 por día, era común esperar en fila durante más de cuatro horas y luego ¡cada persona tenía que administrarse a sí misma la prueba incómoda!

A medida que empeoraba la pandemia, los canales de noticias locales mostraban imágenes inquietantes de residentes que esperaban en largas filas para recibir atención hospitalaria para ellos o para sus familiares. Conforme ascendían a cientos las muertes por COVID y luego a miles, los familiares se encontraron nuevamente soportando largas demoras mientras se preparaban a sus seres queridos para el entierro, y luego esperaron nuevamente para enterrarlos. A menudo tomaba meses procesar las muertes a través de las funerarias sobrecargadas.

Y luego comenzaron las filas para la comida. Semana tras semana, tras semana, la gente hacía una fila de autos que se extendía por kilómetros; en otras ocasiones, hacían filas en estacionamientos extremadamente calurosos para comprar suficiente comida con el fin de sobrevivir el día siguiente.

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I’ve Seen Enough: Get the Vaccine

January 25, 2021

By Sister Karen Schneider, M.D.

On December 14, one of the sisters at the Convent of Mercy motherhouse in Philadelphia tested positive for COVID-19. Seventy-seven sisters live in the house and, until that day, for them, coronavirus was that disease out there. Many lives, including mine, changed in that moment.

An image of Sister Karen after receiving a COVID-19 vaccination shot.

I serve as a pediatric emergency room physician at Johns Hopkins Children’s Hospital in Baltimore, and every time I work a shift there, I am exposed to coronavirus. Thus far, I’ve managed to dodge the bullet. Since I know how to wear PPE (personal protective equipment), I was asked that night in Philadelphia to help transport the covid-positive sister to a clinic where she could obtain a potentially life-saving antibody infusion. A snowstorm was predicted, so I was told to pack an overnight bag, just in case. I expected to stay one night; 26 days later, I returned home.

On day three, more sisters were identified as having symptoms; on day four, it was four sisters. On day five, we obtained tests and nasal swabbed all 75 sisters and 20 staff. On day seven, we got the results: Six sisters tested positive—the four we expected and two we didn’t.

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He visto suficiente: Hazte vacunar

January 25, 2021

Por la Hermana Karen Schneider, doctora en medicina

El 14 de diciembre, una de las hermanas en la casa madre del Convento de la Misericordia en Filadelfia dio positivo para el COVID-19. Setenta y siete hermanas viven en la casa y, hasta ese día, para ellas, el coronavirus era esa enfermedad allá afuera. Muchas vidas, incluida la mía, cambiaron en ese momento.

An image of Sister Karen after receiving a COVID-19 vaccination shot.

Yo sirvo como médica de urgencias pediátricas en el Hospital para niños «Johns Hopkins» en Baltimore, y cada vez que trabajo un turno allí, estoy expuesta al coronavirus. Hasta ahora, he logrado esquivar la bala. Ya que sé cómo usar equipo de protección personal, me pidieron esa noche en Filadelfia que ayudara a transportar a la hermana covid-positiva a una clínica donde podría obtener una infusión de anticuerpos potencialmente salvavidas. Habían pronosticado una tormenta de nieve, así que me dijeron que empacara una bolsa para pasar la noche, por si acaso. Esperaba quedarme una noche; 26 días más tarde, regresé a casa.

En el tercer día, se identificó a más hermanas con síntomas; el cuarto día, eran cuatro hermanas. En el quinto día, obtuvimos pruebas e hicimos hisopados a las 75 hermanas y 20 empleados. El séptimo día, obtuvimos los resultados: Seis hermanas dieron positivo: las cuatro que esperábamos y dos que no.

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Don’t Miss Your Shot — Get Vaccinated!

January 20, 2021

By Sister Karen Scheer, M.D.

When I graduated from Gwynedd Mercy University (“College” while I was there) with a bachelor of science degree in biology, my first full-time work was in medical and pharmaceutical research. Working with dedicated research scientists engendered in me a love of science, particularly in the creation and development of testing platforms, medications and vaccines that would help better the lives of people. Their excitement and commitment to their work was palpable and taught me the importance of the scientific imagination, exploration, methods, double blind studies and rigorous peer review.

An image of Sister Karen Scheer receiving a shot of the COVID-19 vaccination.
Sister Karen Scheer receiving a shot of the COVID-19 vaccination.

Fast forward several years and I found myself in medical school. The work of learning the language and practice of medicine was unlike anything I had ever undertaken in my life. As hard as it was, it was also a mystical experience. Day after day, I spent time reading and studying about the human body in all its complexity. I learned how two gametes combine to form all that makes a person fully alive and present in this world. I saw how at any step of the process, interaction with the environment or an alteration in nucleotides might change the course of a person’s life. Anatomy and physiology were a profound learning experience of the intricate and interdependent workings of the human body and how systems, including our immune system, developed over the millennia.

It is a miracle how all the moving parts arising from our DNA are orchestrated to become the divine creation embodied in humans. In my family medicine residency, I assisted women in delivering their babies and was so struck how often the process of development produced a beautiful and perfect child! I experienced firsthand what the Psalmist proclaimed in Psalm 139:14, “I am fearfully and wonderfully made.”

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No se pierda su inyeccion: ¡Vacúnese!

January 20, 2021

Por la Hermana y Doctora Karen Scheer

Cuando me gradué de  Gwynedd Mercy University  (College mientras estuve allí) con una licenciatura en ciencias en biología, mi primer trabajo a tiempo completo fue en investigación médica y farmacéutica. Trabajar con científicos dedicados a la investigación engendró en mí un amor por la ciencia, particularmente en la creación y desarrollo de plataformas de prueba, medicamentos y vacunas que ayudarían a mejorar la vida de las personas. Su entusiasmo y compromiso con su trabajo era palpable y me enseñó la importancia de la imaginación científica, la exploración, los métodos, los estudios de doble ciego y la revisión hecha por pares científicos.

La Hermana Karen Scheer recibe una inyección de la vacuna COVID-19
La Hermana Karen Scheer recibe una inyección de la vacuna COVID-19

Pasaron varios años y me encontré en el colegio de medicina. El trabajo de aprender el idioma y la práctica de la medicina no se parecía a nada que hubiera emprendido en mi vida. Por difícil que fuera, fue también una experiencia mística. Día tras día, dediqué tiempo a leer y estudiar sobre el cuerpo humano en toda su complejidad. Aprendí cómo se combinan dos gametos para formar todo lo que hace que una persona esté completamente viva y presente en este mundo. Vi cómo en cualquier paso del proceso, la interacción con el medio ambiente o una alternancia en los nucleótidos podría cambiar el curso de la vida de una persona. La anatomía y la fisiología fueron una experiencia de aprendizaje profunda del funcionamiento complejo e interdependiente del cuerpo humano y cómo los sistemas, incluido nuestro sistema inmunológico, se desarrollaron a lo largo de los milenios.

Es un milagro cómo todas las partes móviles que surgen de nuestro ADN están orquestadas para convertirse en la creación divina encarnada en cada ser humano. Durante mi internado sobre medicina familiar, ayudé a las mujeres a dar a luz a sus bebés y ¡me sorprendió la frecuencia con la que el proceso de desarrollo produjera un niño hermoso y perfecto! Viví personalmente lo que el salmista proclamó en el Salmo 139, 14 «Te doy gracias por tantas maravillas, admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe».

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