Quinto Encuentro nos llama a aconsejar a las jóvenes hispanas

October 4, 2018

Por Hermana Ivette Diaz

Desde 1972, la Conferencia del Episcopado de los Estados Unidos ha organizado los «Encuentros», que son reuniones para edificar e incrementar la participación de la comunidad hispana en la Iglesia Católica.

Del 20 al 23 de septiembre, el V Encuentro en Grapevine, Texas, atrajo a 3.000 líderes y delegados Hispanos/Latinos de todo los Estados Unidos para continuar en esta importante discusión. La Hermana Ivette Díaz comparte su experiencia al tomar parte del V Encuentro como expositora y mujer latina en el evento.

Hermana Ivette Diaz, RSM (segunda desde de la derecha) with Hermana Priscilla Moreno, RSM; Hermana Teresa Maya, CCVI; Jean Stokan

Hermana Ivette Diaz, RSM (segunda desde de la derecha) con Hermana Priscilla Moreno, RSM; Hermana Teresa Maya, CCVI; Jean Stokan

Participar en el V Encuentro fue para mí una experiencia profunda y llena de fe. No sabía qué esperar pues fue mi primera vez en un Encuentro. Reunirme con 3.000 hispanos fue momento de sentir un gran orgullo por nuestra herencia y por todo lo que hemos podido contribuir a la Iglesia Católica en los Estados Unidos.

Estamos orgullosos de ser católicos e hispanos y estamos preparados y listos para tomar el liderazgo en la Iglesia. Ya no queremos vivir más en las sombras. Era obvio que tenemos una rica herencia cultural que queremos compartir con el resto de la Iglesia. Escuché la voz colectiva diciendo que ya no queremos tener una experiencia paralela en la Iglesia. Nosotros, hispanos, queremos que se nos incluya en todos los niveles de liderazgo. Nuestros adultos jóvenes nos retaron a incluirlos en la mesa. Ellos mismos están listos para aceptar el liderazgo.

Escuché de la necesidad de una mayor educación para hispanos en la Iglesia. Se necesita una formación teológica en todos los niveles si los hispanos van a asumir algún liderazgo en la Iglesia. La vida familiar está al centro de nuestra herencia, y en ese enfoque de familia, nuestra fe juega un papel central. ¿Como hispanos, cómo podemos animar a nuestras familias a que fomenten en sus hijos el deseo de ser sacerdotes o religiosas/os? Hubo mucho énfasis en animar a las familias a que desarrollen entre sí la cultura de las vocaciones.

Presencié también el compromiso de estar firmes en la lucha. Que incluso con el clima político actual, excluyente hacia los hispanos en los Estados Unidos, debemos permanecer firmes y apoyarnos mutuamente. Hubo un fuerte llamado de apoyo a nuestros cardenales y obispos. La necesidad que tienen de posturas firmes contra las leyes de inmigración injustas y de defender a los inmigrantes y no quedarse callados.

Creo que la invitación para la Misericordia es encontrar formas en que podamos aconsejar a las hispanas jóvenes para que sean líderes en sus comunidades. Mi esperanza es poder encontrar modos de aconsejar a las hispanas jóvenes de nuestras escuelas secundarias, preparatorias y universidades para apoyarlas en su educación. Muchas veces son las primeras en sus familias que van a la Universidad y tener a una Hermana de la Misericordia como consejera sería un modo maravilloso de apoyarlas a crecer como líderes de la Iglesia en sus comunidades.


¿Estás llamada a servir a Dios y a otros como una Hermana de la Misericordia?

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