Caribe, Centroamérica, Sudamérica

Misión de la Misericordia de Connecticut: 1971

La misión de la Misericordia de Guatemala comenzó oficialmente el 6 de agosto de 1971, cuando María Caridad Desell, RSM y su compañera laica, Natividad Alonzo viajaron a caballo por terrenos traicioneros de Guatemala hasta la aislada aldea de Chanmagua, Esquipulas, Chiquimula. Por invitación de un instituto secular y de los benedictinos en Esquipulas, Caridad y otras de la Misericordia pasaron varios veranos dando catequesis en las aldeas rurales de Esquipulas. Motivadas por el Vaticano II y el llamado del Papa para ayudar a la Iglesia latinoamericana, el liderazgo de la Misericordia en Connecticut respondió al pedido del Prior benedictino de contar con una presencia permanente de la Misericordia. Con un corazón alegre, la Hermana Caridad viajó a Guatemala y nos dejó su relato oficial del día de la fundación: 

«Después de la Misa en la Basílica de Esquipulas comenzamos el viaje a Chanmagua. Era el primer sábado del mes y los catequistas de Chanmagua que habían venido a Esquipulas para la Misa y para las clases se nos unieron a Natividad y a mí para comenzar el viaje de 22 kilómetros hacia la aldea. Uno de los catequistas tenía un caballo. Natividad y yo teníamos dos caballos, uno para el equipaje, ya que yo establecería una casa en Chanmagua; el otro para que Natividad y yo nos turnáramos en montarlo. Nati, a quien había conocido en mis dos visitas anteriores, me ofreció ayuda para ajustarme. Ella se quedaría un mes en Chanmagua y luego regresaría a su aldea para cuidar a su mamá.

El ritmo fue bastante lento porque había unos cinco catequistas caminando y Natividad y yo pasábamos tiempo a caballo y a pie. Probablemente habíamos viajado un par de horas por ríos y colinas cuando, en la cima de la colina a lo alto de la montaña, había un gran pozo de agua fangosa en medio de la carretera. El catequista trató de conducir al caballo alrededor del área fangosa, pero en cambio, el caballo caminó directamente hacia el barro profundo y ya no pudo salir. Los hombres tuvieron que bajar todo el equipaje del caballo y sacar el caballo del barro, para luego volver a colocar el equipaje en el caballo y seguir adelante otras tres horas hasta llegar al pueblo de Chanmagua. ¡Fue un gran inicio en nuestro ministerio pastoral rural!»

Caridad y Natividad continuaron sirviendo a la gente de Chanmagua con ese mismo espíritu tenaz durante los siguientes 46 años. Natividad llegó a ser asociada primero y más tarde en 1982 fue acogida como miembro de las Hermanas de la Misericordia. Con la asistencia frecuente a corto y largo plazo de las Hermanas y otros voluntarios y voluntarias, su ministerio parroquial y de catequesis se extendió a las áreas rurales remotas que rodean el pueblo de Chanmagua. Se organizaron e implementaron proyectos de agua potable y saneamiento; se entrenaron a catequistas y promotores de salud; y se formó una cooperativa de café premiada. En 2006, la misión Connecticut de la Misericordia en Guatemala se convirtió en parte de la Comunidad emergente (Provincia) de CCASA: Instituto de las Hermanas de la Misericordia de las Américas. Con la muerte de Natividad en agosto de 2016 y de Caridad en octubre de 2017, terminó una era en la historia de la Misericordia en Guatemala. Sin embargo, un grupo vibrante de asociadas y asociados mantiene vivo su legado y compromiso. En ellos, el espíritu compasivo de Catalina McAuley continúa encarnándose en este rincón aún remoto de América Latina.

Misión de la Misericordia de Connecticut: 1971

La misión de la Misericordia de Guatemala comenzó oficialmente el 6 de agosto de 1971, cuando María Caridad Desell, RSM y su compañera laica, Natividad Alonzo viajaron a caballo por terrenos traicioneros de Guatemala hasta la aislada aldea de Chanmagua, Esquipulas, Chiquimula. Por invitación de un instituto secular y de los benedictinos en Esquipulas, Caridad y otras de la Misericordia pasaron varios veranos dando catequesis en las aldeas rurales de Esquipulas. Motivadas por el Vaticano II y el llamado del Papa para ayudar a la Iglesia latinoamericana, el liderazgo de la Misericordia en Connecticut respondió al pedido del Prior benedictino de contar con una presencia permanente de la Misericordia. Con un corazón alegre, la Hermana Caridad viajó a Guatemala y nos dejó su relato oficial del día de la fundación: 

«Después de la Misa en la Basílica de Esquipulas comenzamos el viaje a Chanmagua. Era el primer sábado del mes y los catequistas de Chanmagua que habían venido a Esquipulas para la Misa y para las clases se nos unieron a Natividad y a mí para comenzar el viaje de 22 kilómetros hacia la aldea. Uno de los catequistas tenía un caballo. Natividad y yo teníamos dos caballos, uno para el equipaje, ya que yo establecería una casa en Chanmagua; el otro para que Natividad y yo nos turnáramos en montarlo. Nati, a quien había conocido en mis dos visitas anteriores, me ofreció ayuda para ajustarme. Ella se quedaría un mes en Chanmagua y luego regresaría a su aldea para cuidar a su mamá.

El ritmo fue bastante lento porque había unos cinco catequistas caminando y Natividad y yo pasábamos tiempo a caballo y a pie. Probablemente habíamos viajado un par de horas por ríos y colinas cuando, en la cima de la colina a lo alto de la montaña, había un gran pozo de agua fangosa en medio de la carretera. El catequista trató de conducir al caballo alrededor del área fangosa, pero en cambio, el caballo caminó directamente hacia el barro profundo y ya no pudo salir. Los hombres tuvieron que bajar todo el equipaje del caballo y sacar el caballo del barro, para luego volver a colocar el equipaje en el caballo y seguir adelante otras tres horas hasta llegar al pueblo de Chanmagua. ¡Fue un gran inicio en nuestro ministerio pastoral rural!»

Caridad y Natividad continuaron sirviendo a la gente de Chanmagua con ese mismo espíritu tenaz durante los siguientes 46 años. Natividad llegó a ser asociada primero y más tarde en 1982 fue acogida como miembro de las Hermanas de la Misericordia. Con la asistencia frecuente a corto y largo plazo de las Hermanas y otros voluntarios y voluntarias, su ministerio parroquial y de catequesis se extendió a las áreas rurales remotas que rodean el pueblo de Chanmagua. Se organizaron e implementaron proyectos de agua potable y saneamiento; se entrenaron a catequistas y promotores de salud; y se formó una cooperativa de café premiada. En 2006, la misión Connecticut de la Misericordia en Guatemala se convirtió en parte de la Comunidad emergente (Provincia) de CCASA: Instituto de las Hermanas de la Misericordia de las Américas. Con la muerte de Natividad en agosto de 2016 y de Caridad en octubre de 2017, terminó una era en la historia de la Misericordia en Guatemala. Sin embargo, un grupo vibrante de asociadas y asociados mantiene vivo su legado y compromiso. En ellos, el espíritu compasivo de Catalina McAuley continúa encarnándose en este rincón aún remoto de América Latina.