Guyana

Desde Midhurst, West Sussex, Inglaterra a Guyana

Fue desde el Convento de la Misericordia en Midhurst, West Sussex, Inglaterra, que la Hermana Ursula Green y la Hermana Antonia Chambers viajaron a Barbados en 1892 y abrieron allí una escuela. A ellas se les unió una joven guyanesa, Gloria De Freitas, más tarde Hermana Pauline.

En 1894, el obispo Anthony Butler de la Guayana Británica invitó a estas hermanas para ir a Guayana. Se establecieron en la zona pobre de Charlestown e inmediatamente comenzaron a enseñar en la escuela del gobierno. Poco después, la Hermana Pauline abrió una escuela privada para niñas que se convirtió luego en la muy aclamada Escuela del Sagrado Corazón. Para 1897, ofrecían clases de secundaria en la sala comunitaria del convento, y ese fue el comienzo de la escuela secundaria San José.

Con la llegada de más hermanas de las Islas Británicas y la entrada de mujeres guyanesas, el ministerio de educación de la Misericordia se extendió a otras escuelas auxiliadas por el gobierno en la costa Este y Santa Rosa y Morawhanna en el interior. En 1902 se abrió el orfanato San Juan Bosco.

En 1910, a petición del obispo, tres hermanas salieron de Charlestown para establecer una misión entre los amerindios en Takutu en el Rupununi; más tarde surgieron fundaciones en Santa Rosa, Hosororo y Mabaruma.

En la década de 1930, a medida que el trabajo educativo aumentaba y el número de hermanas disminuía, la comunidad de Charlestown solicitó permiso para unirse a la Unión de las Hermanas de la Misericordia en los Estados Unidos. La Provincia de Scranton (Pennsylvania) aceptó generosamente la misión de Charlestown y entre 1935 y 1946 envió un total de 29 hermanas para trabajar en las escuelas y en el Hospital Mahaica. Esta oleada de nueva vida atrajo a un número significativo de mujeres guyanesas que llegaron a ser Hermanas de la Misericordia. 

Desde 1935 hasta 1970, las hermanas continuaron sus ministerios de educación, abrieron el Hospital de la Misericordia San José (1945) y prestaron un dedicado servicio a pacientes en la leprosería Mahaica, en años posteriores asistidos por las hermanas de la Provincia de Baltimore (Maryland).

Con la independencia de Guyana en 1966, el país experimentó un período de intensa «Guyanización». La Guayana Británica se convirtió en Guyana. Aunque fueron invitadas a quedarse, muchas hermanas que enseñaban en las escuelas del gobierno «se jubilaron» y/o asumieron otros ministerios. Se abrió un refugio nocturno para mujeres sin hogar. Las Hermanas comenzaron a trabajar en la escuela de formación de docentes, en la educación universitaria y en el gobierno a nivel nacional, abogando por los amerindios. Hoy continúan atendiendo el orfanato y el hospital. Brindan atención pastoral en una variedad de entornos, sobre todo en las visitas continuas a pacientes en la que fuera la leprosería Mahaica, en el Hospital de la Misericordia San José y en el Hogar Geriátrico del Gobierno.

En el 2000, Alas de la Misericordia, un centro de capacitación ocupacional, se estableció en el área de Sofía Squatting para responder a las necesidades de adolescentes en riesgo y que padecen una frecuente deserción escolar en la secundaria. Ese mismo año, el Hogar de Niños de la Misericordia en Prashad Nagar comenzó a aceptar niños mayores de 16 años, del orfanato de San Juan Bosco, que no tenían familia ni lugar a donde ir.

En los últimos años, Asociadas y Asociados de la Misericordia, colegas laicas/os, el Cuerpo de Voluntarios/as de la Misericordia y muchos otros ofrecen un apoyo invalorable en la continuación de estos ministerios de la Misericordia, incluida la última respuesta a las necesidades de los tiempos: una casa segura para las personas que han sido víctimas de la trata. 

En 2009, las hermanas de Guyana pasaron a formar parte de la Comunidad CCASA del Instituto de las Hermanas de la Misericordia de las Américas. En febrero de 2013, Hermana Julie Matthews (Guyana) fue elegida Presidenta de esta Comunidad de CCASA.

El trabajo de las Hermanas de la Misericordia continúa en el siglo XXI mientras luchan por vivir el carisma de su fundadora, Catalina McAuley.