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Antirracismo en Mercy High

febrero 11, 2019

Respondiendo a la llamada «para profundizar nuestra respuesta al racismo no reconocido y no reconciliado, pasado y presente, dentro de nuestra comunidad», las Hermanas de la Misericordia comenzaron a patrocinar talleres de análisis antirracismo en el 2010. Desde entonces, más de quinientas hermanas, asociadas/os y colaboradores han recibido capacitación antirracismo durante este taller de 4 días. Uno de los objetivos es extender el alcance de los esfuerzos antirracistas de la Comunidad hacia los ministerios patrocinados y las comunidades locales.

La escuela secundaria de la Misericordia en Omaha, Nebraska fue la primera y actualmente la única escuela de la Misericordia en implementar un programa de dos años de St. Mary’s Press llamado: Comprendiendo el Racismo. La señorita Melissa Regele, instructora de teología en la Misericordia, eligió este programa para ayudar a sus estudiantes avanzadas de teología, que se enfocan en la enseñanza social católica, para que crezcan en la comprensión del racismo.

Los objetivos del programa incluyen:

  • Aprender lo que es y no es la «raza», y a aprender que el racismo se prolonga mediante los prejuicios que se aprenden y que se pueden desaprender.
  • Ser capaces de reconocer cómo el prejuicio y la parcialidad inconscientes generan racismo.
  • Desarrollar empatía hacia la población afectada por el racismo.
  • Capacitar a las estudiantes para vivir el Evangelio en el mundo de hoy.

Las estudiantes se involucran en un aprendizaje interactivo que implica exploración y toma de decisiones. Cuando las alumnas se topan con escenarios de la vida real a lo largo del curso, están «ensayando para la vida». Practican, en el curso, respondiendo a situaciones difíciles para estar más preparadas a valorar la diversidad humana, defender la dignidad humana universal, y obrar en solidaridad en la vida diaria. (Melissa Johnson)

Melissa Johnson, una de las escritoras del curso, dice: «Este curso permite a las estudiantes seguir los pasos de Jesús dándose cuenta de los patrones sociales opresores y, siguiendo el ejemplo de Jesús, ser solidarias con las personas desfavorecidas por estos patrones de conducta».

Después de asistir a la conferencia sobre la educación secundaria en la Misericordia, en 2017, Regele decidió ampliar la discusión sobre el racismo en su clase de enseñanza social católica. Luego de trabajar por su cuenta en el curso, supo que quería intentarlo con su clase.

Inicialmente, estaba preocupada de que no hubiera suficiente discusión para completar el tiempo de clase, por lo que planeó muchas actividades adicionales. Se dio cuenta de inmediato que sus estudiantes fácilmente llenarían el tiempo con la discusión. Las estudiantes trabajaron en los módulos en línea por su propia cuenta, que incluía lecturas, actividades interactivas tales como encuestas y cuestionarios, y preguntas de respuesta libre. Durante la clase, irían a las preguntas de reflexión ya proporcionadas.

Juena Laa, una estudiante de la clase, estaba preocupada al inicio por la materia. En tres días completó el trabajo de clase cuya duración se preveía para diez días. «Estuve preocupada primero, pero me sentí bien al ir tomando la clase», dijo.

Regele estaba más contenta al descubrir que las estudiantes llevaban la discusión también afuera del salón de clases. Llevaron la temática a sus otras aulas, al refectorio, a los grupos de amigas, etc. La alumna Mayela Hernández dijo: «Hablé mucho más con mi grupo más cercano de amigas sobre el racismo y la inmigración después de tomar esta clase. Estamos más educadas. Es algo de lo que todas debemos hablar».

Las estudiantes también tuvieron conversaciones sobre el racismo con sus papás. Kate Tietjen habló del tema durante la cena familiar. Dijo: «Mencioné sobre el curso a mi familia. Mi escuela primaria no tenía diversidad, y mi familia pensó que esto me ayudaría a ser una persona más incluyente. Mucha gente vio esto como una gran oportunidad, pero otras personas no veían esto como una gran problemática en nuestra sociedad. A través de este curso, me di cuenta de que el racismo es un problema mucho mayor».

Según la alumna Megan Oswald, estar más educada en la materia ayuda a educar también a otras personas: «Me sentí con más confianza para enfrentarme a otras personas si estaban actuando de un modo racista o si estaban dejando que su parcialidad dirigiera su actuar», dijo.

Cuando argumentaban si la discusión sobre el racismo ayudaba de un modo profundo, la alumna de grado avanzado Uyen Nguyen dijo: «Creo que cada escuela debería hacer esto porque cada escuela está preparando a la juventud que serán líderes del mundo futuro. Sin esta educación, entonces vamos a repetir los mismos errores una y otra vez».

El Sistema Educativo de la Misericordia de las Américas, que incluye 56 escuelas en seis países y un territorio, también ha añadido unas series de guías contra el racismo, así como otros asuntos críticos de las Hermanas de la Misericordia. Estas guías incluyen preguntas, temas recomendados y enlaces a fuentes adicionales.

Tal como las alumnas de secundaria de la Misericordia han aprendido que las conversaciones sobre el racismo se deben extender más allá del salón de clases, el Equipo del Instituto de Transformación Antirracista (EITAR) ha visto siempre los Talleres de Análisis como un primer paso. La educación continua y los pasos de acción son críticos para el antirracismo. El EITAR está en proceso de desplegar una serie de módulos educativos de tal modo que quienes se gradúan en los talleres de análisis puedan continuar su camino en esta materia. Más adelante se ofrecerá mayor información.

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