Por la Hermana Anna Regina Gakuhi
Cuando des limosna…
Cuando ores…
Cuando ayunes…
Este tiempo de renovación espiritual me invita a examinar mi amor por Dios, al prójimo y a toda la creación. La expresión ‘incluso ahora’ nos recuerda que nunca es demasiado tarde para volver al Señor y que el amor de Dios por nosotros es constante y está siempre presente. La primera lectura nos recuerda la bondad inquebrantable de Dios. A pesar de nuestro pecado, tanto individual y colectivo, seguimos experimentando su misericordia, su bondad y su generosidad.
Como el salmista, y con humildad, cada uno de nosotros está llamado a reconocer ‘mi ofensa’ y pedirle a Dios: ‘ten misericordia de mí, porque he pecado’. Conozco mi punto de crecimiento. ¿Cuándo fue la última vez que me detuve a analizar cómo Dios ha sido ‘clemente y misericordioso, lento para enfadarse, rico en bondad y cauto en el castigo’? Esta reflexión nos conduce al arrepentimiento y a la conversión del corazón.
Dios nos llama a venir tal y como somos. San Pablo nos recuerda que somos embajadores de Cristo y que debemos permanecer reconciliados con Dios por el bien de los demás.
Al colocar las cenizas en nuestra frente, recordamos que la vida es breve y pasajera. Por eso, volvemos del pecado y nos acercamos a Dios. ‘Arrepiéntete y cree en el Evangelio’ nos centramos en volver al Señor con todo nuestro corazón y seguir el ejemplo de Jesús.
Nuestra fe profundamente arraigada y nuestra relación con Dios nos permiten tender la mano en solidaridad con los demás y con la creación. Somos peregrinos en camino. Aferrarnos más estrechamente a Dios y desprendernos de las posesiones terrenales nos permite colaborar más plenamente con la gracia de Dios mientras servimos a la humanidad y a toda la creación.
Preguntas para reflexionar

¿Qué aspecto de mi vida siento que estoy llamada a atender en este tiempo de Cuaresma?
¿Dónde estoy hoy en mi vida de oración?
Catalina servía a su pueblo y a las necesidades de su tiempo. ¿A qué necesidades de la humanidad y la creación me invita Dios a responder hoy?
¿Cuál es mi punto de crecimiento?
Rezo para que cada uno de nosotros continúe profundizando y creciendo en nuestra relación con Dios, renovando nuestro compromiso de servir a la iglesia, a la humanidad y a toda la creación. Que sigamos abiertos a las gracias que Dios nos ofrece esta Cuaresma.