Edad 90
El amor de Maryann a Dios y a todas las personas que Él puso en su vida fueron destinatarias de su amabilidad, paciencia y generoso corazón lleno de Misericordia.
Nació en Filadelfia y, para la escuela secundaria, ella estudió en la Academia de las Hermanas de la Misericordia de Gwynedd Valley, Pensilvania (ahora Escuela Secundaria Academia Gwynedd de la Misericordia), donde conoció por primera vez a las Hermanas de la Misericordia y empezó a sentir los primeros indicios de su vocación religiosa. Tras terminar la escuela secundaria a los dieciocho años, Maryann ingresó en la congregación de las Hermanas de la Misericordia en Merion, Pensilvania.
Durante cuatro años trabajó como profesora de primaria, pero no dudó en aceptar la propuesta de estudiar enfermería, una decisión que marcó el rumbo de su vida durante las siguientes seis décadas. Los títulos que obtuvo en la Universidad de Villanova y en la Universidad Estatal de Ohio la prepararon para desempeñar diversas labores en el ámbito sanitario. Maryann trabajó como enfermera, supervisora de enfermería y directora de servicios ambulatorios en el Hospital Misericordia de Filadelfia, Pensilvania. Además, trabajó como profesora de enfermería durante seis años en Gwynedd-Mercy College y, más tarde, como directora en el Hogar San Edmundo, en Rosemont (Pensilvania), durante otros seis años. Como coordinadora de los servicios sanitarios de Manresa Hall, en Merion (Pensilvania), durante once años, Maryann se ocupó de atender las necesidades de los jesuitas jubilados de Filadelfia. En sus últimos años de actividad profesional en el ámbito sanitario, trabajó como asesora y coordinadora sanitaria en programas comunitarios. Sus once años de voluntariado en la Cruz Roja completaron su camino hasta su jubilación en el Convento de la Misericordia y el Convento McAuley, ambos en Merion.
Dios bendijo a Maryann con un sinfín de dones y talentos que marcaron su vida y la llevaron por un largo y fructífero camino de plenitud y servicio a Dios y a los demás. Sus amigas de la escuela secundaria recuerdan su talento natural para el liderazgo, su agudo ingenio y sus dotes deportivas. En el ámbito familiar y de las comunidades, su carácter alegre y su espíritu de «tomar las riendas» unía a la gente en las fiestas y en celebraciones inolvidables. Su amor por Dios y por todas las personas que Él puso en su vida eran destinatarias de su amabilidad, su paciencia y su generoso corazón lleno de Misericordia.