Proceso de sanación de las aguas vivas de nuestra comunidad de Chicago
Por Delia Barajas, asociada de la Misericordia
Imagina que el agua contaminada de una inundación se cuela en tu casa: agua residual sin tratar y otros contaminantes que se arremolinan en casi un metro de agua que inundan las calles frente a tu puerta y se cuelan en tu cocina y en el sótano.
Mis vecinos y yo, en Cicero (Illinois), vivimos eso el 2 de julio de 2023, cuando cayeron casi veintitrés centímetros de lluvia en solo seis horas.

Nuestra comunidad todavía se está recuperando.
El descuido de los anticuados sistemas de alcantarillado y drenaje es, en parte, responsable de la catástrofe que ha afectado a nuestra ciudad, un barrio de las afueras de Chicago, donde vive sobre todo gente de clase trabajadora y que está formada por inmigrantes de México y otros lugares.
En 2023, yo en colaboración con otros, fundamos Voces Fieles Comunitarias Contra la Opresión para defender a mi comunidad y a la Madre Tierra, aumentar nuestra influencia y mejorar la calidad de vida.
Hemos adoptado el lema «El clamor de la Tierra y el clamor de los pobres son uno», de la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco. La fe que tenemos en nuestro Dios amoroso nos inspira.
Los miembros del equipo de Voces aportan su fe, sus talentos, su pasión y su compromiso para hacer de nuestra Tierra un lugar mejor para toda la creación.
Formar a miembros de la comunidad

En una de nuestras primeras reuniones después de la inundación, repartimos cubos para recoger agua de lluvia y enseñamos cómo recogerla y almacenarla. También les explicamos a los feligreses cómo las plantas nativas evitan las inundaciones y protegen la calidad del agua gracias a sus raíces profundas, algunas de las cuales pueden medir hasta 3,5 metros.
Voces colabora con los miembros de las comunidades para cartografiar las crecidas de aguas pluviales y las inundaciones urbanas. Escribimos, llamamos y nos reunimos con los responsables del Gobierno para asegurarnos de que se escuchen nuestras opiniones.
Buscamos información sobre los contaminantes presentes en el cercano Canal Sanitario y Navegable de Chicago, que protege el agua potable de Chicago al desviar las aguas residuales y las aguas de desagüe lejos del lago Michigan, y en la planta local de tratamiento de aguas residuales de Stickney, la mayor planta de este tipo en el mundo.
Estos problemas no solo afectan a Cicero, sino a todo el mundo en el área metropolitana de Chicago. La planta depuradora da servicio a 2,3 millones de personas en una zona de 673 kilómetros cuadrados, y cada vez hay más gente que usa el canal para hacer actividades de ocio.

Voces, que ahora forma parte de Freshwater Futures, una organización sin ánimo de lucro dedicada a proteger el agua en la zona de los Grandes Lagos, educa a la gente de toda la región, incluidas las Hermanas de la Misericordia de las Américas y Asociados de la Misericordia. Me hice asociada después de que unas hermanas de la Misericordia participaran en una marcha contra la violencia armada en Cicero, tras el tiroteo en la escuela de Uvalde, Texas en 2023. Siguen acompañándonos en la labor de Voces.
Una vida de sanación en una zona de sacrificio
La gente que vive en las «zonas de sacrificio» —esas áreas que se usan como terrenos para el depósito de residuos y materiales peligrosos que se mantienen alejados de las comunidades más prósperas— puede sentirse impotente, pero es más fuerte si se une.
Me puse en contacto con un investigador de Flint, Michigan, que había ayudado a las familias de allí a lidiar con los altos niveles de plomo en sus casas y en el agua potable.

Como resultado, unos 100 vecinos de Cicero participaron en un proyecto de seguimiento. Una familia descubrió que el agua tenía niveles de plomo muy altos y, además, que también tenía niveles elevados de plomo en el organismo. A raíz de eso, el ayuntamiento reemplazó algunas tuberías de plomo.
No hay ningún nivel de plomo que sea seguro. Aun así, muchas familias, incluidas las mujeres embarazadas y los niños, tienen que lidiar con la exposición continua al plomo presente en nuestro suelo, en nuestras casas y en el agua potable.
Como madre de seis hijos y abuela de catorce nietos, tengo muy en cuenta a los jóvenes de las comunidades en todo lo que hago. La única forma de que nuestros hijos tengan un futuro mejor es que todos nos unamos y pongamos de nuestra parte para garantizar que haya agua limpia y viva, y una Tierra viva.