Sanando a Tierra y a nosotras mismas en Cuaresma, combatiendo los desechos del fracking

March 22, 2019

Por Hermana Cecilia Baranowski

La Cuaresma nos recuerda de nuevo que estamos llamadas a ser personas eternas, personas con un propósito, movidas por el amor de Dios a ser sanadoras. Hace aproximadamente un año y medio, fui llamada a ser una persona atemporal —y una sanadora en una nueva forma— cuando empecé a abogar en contra de los desechos del fracking en Connecticut.

Ser una sanadora de nuestra Tierra fue un nuevo concepto para mí, una Hermana de la Misericordia que por años ha servido en hospitales y hospicios, proveyendo energía curativa, tacto curativo y tacto terapéutico a pacientes con cáncer y otros que lo solicitan.

Hermana Cecilia Baranowski en una protesta contra la perforación en alta mar..
Hermana Cecilia Baranowski en una protesta contra la perforación en alta mar.

Pero cuando me involucré hace un par de años con el ministerio de justicia social en Collaborative Center for Justice en Hartford, una organización de hermanas religiosas católicas que trabajan por un cambio sistémico, vi que toda sanación es Una. A través del centro, me reuní con un coordinador local de Food and Water Watch y me enteré de los esfuerzos de la organización para evitar que los desechos se acumulen en Connecticut.

Fracking es un proceso de perforación que inyecta líquido a alta presión en el esquisto subterráneo para extraer gas y petróleo. Aunque no hay fracturas en Connecticut —no hay depósitos de esquisto para fracturar— los desechos radioactivos producidos por el fracking son transportados a través del estado desde Pennsylvania, en su camino a Massachusetts. Este lodo contaminado, que amenaza todas las formas de vida humana y animal, así como el agua, el suelo y la atmósfera, puede utilizarse para deshielo de carreteras, relleno de carreteras y relleno de obras.

Food and Water Watch inicialmente trabajó pueblo por pueblo para convencer a los municipios de Connecticut de que prohibieran el uso de los desechos. Me uní al esfuerzo desde Wolcott, un pueblo de clase media alta donde vivo. Dos veces hablé ante el Concejo Municipal de Wolcott y les di a sus miembros información sobre los desechos de fracking, pero no reaccionaron. No muchos habitantes de la ciudad estaban interesados, tampoco. Los residuos de fracking no era una amenaza real todavía, por lo que poca gente estaba pensando en el futuro.

Varias Hermanas de la Misericordia y yo tuvimos más éxito el verano pasado cuando fuimos parte de un esfuerzo que movió al Consejo Común de Hartford a prohibir los desechos de fracking. En mi presentación a miembros del consejo, compartí con ellos por qué el cuidado de la Tierra es uno de los asuntos críticos de las Hermanas de la Misericordia.

Hermana Cecilia Baranowski, Hermana Carmela Garofalo, Asociada de la Misericordia Carol Villagio y Hermana Nancy Audette en una protesta contra el fracking en Connecticut.
Hermana Cecilia Baranowski, Hermana Carmela Garofalo, Asociada de la Misericordia Carol Villagio y Hermana Nancy Audette en una protesta contra el fracking en Connecticut.

Aunque me decepcionó el resultado en Wolcott, no me desanimo fácilmente. Puse mis ojos en el gobierno del estado. Un proyecto de ley que prohibiría los desechos de fracking en Connecticut fue adoptado por el Comité de Medio Ambiente de la legislatura estatal y se convocó una audiencia pública. Hice lo que cualquier Hermana de la Misericordia que se preocupa por nuestra Tierra haría. Alerté a nuestras hermanas, Asociadas/os de la Misericordia y Compañeras en Misericordia en el área de Hartford, envié por correo electrónico mi declaración de apoyo al proyecto de ley propuesto, y luego testifiqué ante el comité en apoyo al proyecto de ley propuesto. Dos miembros del Comité de Medio Ambiente se me acercaron después de la audiencia y afirmaron su apoyo. Tengo la esperanza de que la prohibición de desechos de fracking se convierta pronto en una ley de Connecticut.

Sé que no todo el mundo está dispuesto a conseguir el apoyo del público para un asunto, hablar ante los concejos municipales, ir a la capital de su estado y hablar en una audiencia pública. Sin embargo, hay otras acciones de justicia climática que usted puede tomar; por ejemplo:

  • Visite el sitio web 350.org para informarse sobre estos temas y firmar cartas preparadas para los funcionarios electos. (El número 350 se refiere a las partes por millón de C02 en la atmósfera que conforman un planeta habitable. Los niveles actuales de C02 son superiores a 400 ppm).
  • Tenga cuidado con el embalaje cuando vaya de compras, ya que estos materiales a menudo se desechan en los vertederos. (Amazon es gran delincuente con sus sobre envases).
  • Evite las pajitas de plástico.

Para mí, la Cuaresma es un tiempo para meditar en pasajes de las Escrituras como «ríndanse y reconozcan que soy Dios» (Salmo 46,10) y «que se amen unos a otros como yo los he amado» (Juan 13,34). Cuando estamos en contacto con el Espíritu que nos sostiene, sabemos que la sanación de la Tierra y la sanación personal están conectadas, que la Unidad es nuestra llamada.

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