donar

Edad 80

Hermana Hortensia sirvió con dedicación y ternura en una variedad de roles que reflejaron su amor por la gente y su compromiso al servicio.

Nacida y educada en Havana, Cuba, Hermana Hortensia se casó joven, creó una buena vida con su esposo y juntos criaron a dos hijos. Aunque su matrimonio terminó, ella siguió dedicada a su familia.

Frente a la creciente agitación política en Cuba, Hermana Hortensia hizo la decisión valiente de huir de su patria para que su familia tuviera una vida mejor. Ella volvió a empezar en los Estados Unidos, guiada por la tenacidad, la fe y su profundo amor por sus hijos.

Ella entró a las Hermanas de la Misericordia en Watchung, Nuevo Jersey, a los cincuenta y tres años, llevando con ella un espíritu de compasión, madurez y experiencia vivida. Como parte de su formación religiosa, estudió Teología en la Universidad de Santa Isabel en Convent Station, Nuevo Jersey.

Ella ofreció sus muchos dones en ambientes profesionales y pastorales. Antes de entrar a las Hermanas de la Misericordia, trabajó en el Banco First Savings en Woodbridge, Nuevo Jersey aproximadamente diecisiete años, un trabajo que le gustó mucho y frecuentemente recordó con cariño, acordándose de sus compañeros de trabajo y el trabajo mismo. A la vez, facilitó el ministerio para personas divorciadas y separadas en su parroquia, Nuestra Señora de la Paz en Fords, Nuevo Jersey.

Su ministerio más prolongado y el más atesorado fue con Caridades Católicas en Bridgewater, Nuevo Jersey, donde sirvió en tres roles distintos, como defensora de familias, coordinadora de voluntariado y operaciones de la oficina. En cada lugar que sirvió, fue conocida por su amabilidad, su fuerza callada y su habilidad de hacer que las personas se sintieran bienvenidas y comprendidas.

Hermana Hortensia pasó sus últimos años en el Centro de Salud McAuley Hall en Watchung, Nuevo Jersey, rodeada por una comunidad que amó profundamente y que la amó a ella también.