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Declaración de las Hermanas de la Misericordia sobre violencia doméstica y asesinatos 

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Dos crímenes recientes contra mujeres, de gran repercusión mediática cometidos por sus parejas en Estados Unidos, vuelven a poner de relieve el trágico número de mujeres que no se sienten seguras en sus propios hogares y que se enfrentan a un riesgo cada vez mayor cuando intentan escapar de una pareja masculina peligrosa o maltratadora. 

Esta violencia afecta a toda la familia y puede prolongarse por generaciones.  

El Papa León expresó recientemente su profunda preocupación (solo en inglés) por la violencia y el feminicidio, condenando esa peligrosa realidad que incluye un «deseo de dominación», así como el «clima de justificación que atenúa o niega la responsabilidad». 

La violencia contra las mujeres está muy extendida en todo el mundo. Se calcula que 840 millones de mujeres — casi una de cada tres — (solo en inglés) han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja, violencia sexual por parte de otras personas o ambas, al menos una vez en su vida. En 2024, alrededor de 50.000 mujeres y niñas de todo el mundo fueron asesinadas por sus parejas o por otros miembros de su familia (solo en inglés). 

Esto es especialmente cierto en Estados Unidos, dado el fácil acceso a las armas. Cada día se produce al menos un homicidio-suicidio relacionado con la violencia doméstica en Estados Unidos, y prácticamente todos ellos son cometidos por un hombre armado (solo en inglés). El mero hecho de tener acceso a un arma multiplica por cinco la probabilidad de que una pareja maltratadora mate a su víctima femenina. 

La prevalencia de este modelo de patriarcado mortal también se refleja en las horribles noticias recientes sobre un sitio web en el que millones de hombres dialogan sobre drogar y violar a sus esposas. 

El apoyo a las mujeres y a la niñez ha sido el eje central de la misión de las Hermanas de la Misericordia de las Américas desde nuestra fundación, y nuestras hermanas siguen prestando asistencia a las víctimas de violencia doméstica en muchos países. 

Hay que hacer más por apoyar a las mujeres, mediante la educación, el control de armas, las leyes de alerta roja y los recursos para la salud mental. La inacción no es una opción.