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Edad 90

Una Hermana de la Misericordia devota, cuya vida fue marcada por su fe, compasión y servicio firme a los demás, Hermana Phyllis tocó las vidas y corazones de muchas personas.

Desde muy joven, Phyllis sintió un llamado a la vida religiosa y un profundo deseo de ser una Hermana de la Misericordia. Pero su sueño se demoró porque se casó y se hizo madre, un rol que atesoró. La muerte de su hija Jennifer a los seis años, fue un dolor de corazón que formó gran parte del camino espiritual de Phyllis, profundizando su dependencia en la misericordia y gracia de Dios.

Como laica, sirvió en las Reservas de la Marina con honor por cuatro años y luego trabajó en varios roles, inclusive en un concesionario de Chevrolet, Sears, y como gerente de compras en un periódico local, el Newark Star-Ledger. Con el tiempo se divorció de su esposo y su matrimonio fue anulado.

Como Hermana de la Misericordia sirvió en varios roles, inclusive como secretaria en la Academia Monte Santa María y como gerente comercial en el Centro de Salud McAuley Hall. Su ministerio más impactante fue en el Ministerio Rural del Condado Tioga en Owego, Nueva York, donde sirvió primero como vicepresidenta por seis años y luego como directora por doce años. Allí, fue una señal visible de misericordia y esperanza para personas necesitadas y defendía sin cansarse a las personas pobres y marginadas. Como reconocimiento de sus contribuciones extraordinarias, fue nombrada la Mujer del Año de 2008-2009 por el Club de Leones de Owego.

Aparte de sus muchos compromisos, le gustaba viajar, el tenis y su herencia irlandesa, una parte atesorada de su vida.