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Mary

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Crecí en la región del Valle del Rift, en Kenia, un lugar impresionante conocido por sus hermosos paisajes y su rica herencia cultural. Mi infancia estuvo marcada por el cariño de mi familia, una comunidad muy unida y los valores de la fe, el trabajo duro y el respeto por otras personas. Crecer en un entorno tan hermoso me enseñó a apreciar la creación de Dios y me inculcó un profundo sentido de gratitud y resiliencia que sigue guiando mi vida hasta el día de hoy. 

Conocí a las Hermanas de la Misericordia por primera vez después de terminar la preparatoria. Asistí a la ceremonia de votos perpetuos de mi prima como Hermana de la Misericordia, y esa experiencia se convirtió en un punto de inflexión en mi vida. Presenciar su compromiso lleno de alegría y pasar tiempo con las hermanas me dejó una impresión duradera. Su compasión genuina, sencillez y dedicación al servicio de otras personas me inspiraron a aprender más sobre su forma de vida. 

Decidí ser una Hermana de la Misericordia porque me conmovieron profundamente mis interacciones con las hermanas. Su amabilidad, humildad y espíritu alegre reflejaban el amor de Dios de una manera muy real. A medida que las fui conociendo mejor, me atrajo su misión de servir a las personas necesitadas con compasión y dignidad. Mediante la oración y el discernimiento, reconocí esta vocación como una invitación de Dios a dedicar mi vida a servirle a Él y a otras personas como Hermana de la Misericordia. 

En la actualidad sirvo como contadora en el Hospital de la Misericordia de San José de Guyana. Aunque mi rol es administrativo, lo considero un ministerio importante que respalda la misión del hospital de ofrecer atención médica compasiva. Creo que cada aporte, ya sea directo o «detrás del escenario», ayuda a garantizar que las personas reciban una atención de calidad. Mi trabajo me permite poner mis habilidades profesionales al servicio de la Iglesia y la comunidad. 

En mi tiempo libre, me gusta leer libros motivacionales, biografías y artículos inspiradores, ya que fomentan el crecimiento personal y amplían mi perspectiva de la vida. También me gusta aventurarme y descubrir nuevos lugares, culturas y experiencias. Estas actividades me ayudan a relajarme, recargar energías y apreciar la diversidad y la belleza del mundo que me rodea. 

Uno de mis libros favoritos es El camino menos transitado, de M. Scott Peck. Me gusta porque me invita a reflexionar sobre mi vida cotidiana, a desarrollar mi autodisciplina y a abrazar el crecimiento personal y espiritual. El libro me recuerda constantemente que el crecimiento significativo suele surgir de la perseverancia, honestidad y disposición a abordar los desafíos de la vida con fe y valentía.