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Por la Hermana Karen Donahue 

El aceite de palma se ha convertido en una grasa ideal para los alimentos procesados porque su producción es más barata que la de otras grasas y aceites. Pero conlleva profundos costes medioambientales y de justicia social. 

Las palmeras oleaginosas, que son nativas del África occidental pero que ahora crecen en todas las zonas tropicales del mundo, producen aceite tanto de la carne del fruto como de su carozo, y producen múltiples cosechas cada año. Actualmente se talan y queman grandes extensiones de bosques tropicales para plantar aceite de palma, lo que perjudica a las comunidades indígenas y a los ecosistemas. Estos bosques tropicales descansan sobre turberas; cuando se quema esta materia orgánica rica en carbono, se liberan a la atmósfera cantidades astronómicas de dióxido de carbono.  

Además de servir como grasa barata para alimentos procesados, el aceite de palma también es un componente importante en muchos artículos de tocador, cosméticos y otros productos de cuidado personal. 

Consejo verde: 
Instala una aplicación en tu teléfono o tableta para evaluar los productos con aceite de palma cuando vayas de compras. Esta es para los productos Apple, y esta para otros dispositivos. Al considerar tus compras, consulta esta lista de productos certificada por la Rainforest Alliance (Alianza para Bosques) como sostenible desde el punto de vista ambiental y social.