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Celebración en Guyana: Una reflexión para el Domingo de Ramos

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Por la Hermana Denise Lyttle

Guyana es un país diverso, étnica y religiosamente. Los cristianos son la minoría mientras que los hindúes y musulmanes forman parte de la mayoría. Los católicos representan alrededor del 5% de la población. A pesar de esta cifra tan baja, estamos presentes. El Domingo de Ramos y el Viernes Santo son nuestro mayor testimonio público.

Como parte de nuestra celebración, escenificamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén por medio de procesiones por las calles de Guyana. En Georgetown, nos reunimos en nuestras iglesias, donde el sacerdote bendice los ramos y salimos en nuestro peregrinaje hacia Georgetown Cricket Club Ground, Bourda.

Dependiendo de la ubicación de cada parroquia, esta caminata puede tomar de 45 minutos a 2 horas. Todos pueden participar en esta caminata de conmemoración, los jóvenes, los ancianos; aquellos que no pueden caminar son empujados en sillas de ruedas. Un año hubo una carretilla jalada por un asno con uno de nuestros sacerdotes más ancianos, mientras que a quienes les parecía la caminata demasiado difícil fueron transportados en vehículos al campo de cricket, donde se les entretuvo con música evangélica mientras esperaban la llegada de la primera parroquia.

Hay mucha alegría cuando llega cada parroquia con los ramos saludando con la mano y cantando, «Entra a Jerusalén, vamos a la Casa de Dios». El pueblo de Dios les recibe y acoge con ovaciones de apoyo, animándoles a continuar. Después de instalarnos, la misa comienza. Se eligen de dos o tres personas de diversas parroquias para dar testimonio de la obra de Dios en sus vidas.

Ha sido un honor ser elegida un año y hablar sobre la vida religiosa después del período de la «luna de miel», es decir, cómo me dejé convertir y cómo afronté los desafíos en la vida diaria como Hermana de la Misericordia. Ese mismo año, un joven habló sobre su adicción a la pornografía y de la seducción a Internet y su posterior conversión. Fueron historias impresionantes que no se hubieran compartido con la comunidad más amplia si no hubiera sido por esta congregación.

Este testimonio público ha traído de vuelta a muchos católicos y ha renovado a muchos que estaban desalentados.