donar

Dios nos llama a cada una. Cada persona tiene una vocación—sea a la vida religiosa, al matrimonio o a una carrera particular, cada una es un don sagrado de Dios. Cuando tomamos tiempo para oír profundamente la voz de Dios en nuestro interior y buscamos la sabiduría de directoras, directores espirituales y acompañantes de vocación llegamos a comprender más claramente el camino al que Dios nos invita a seguir.

¿Cómo sé que Dios está llamándome a la Misericordia? 

Parte del proceso de discernimiento es explorar diferentes tipos de vida religiosa y descubrir que congregación religiosa te permita mejor expresar tu vocación en la oración, comunidad y servicio al pueblo de Dios. Cada vida religiosa tiene su propio carácter particular, lo que en la vida religiosa llamamos carisma. El carisma de cada congregación es un don único del Espíritu Santo que guía la vida de sus miembros a encarnar el Evangelio de Jesucristo.

 Como Hermanas de la Misericordia, nosotras profesamos el voto de pobreza, castidad y obediencia compartido por todas las religiosas consagradas, junto con un singular cuarto voto de servicio a las personas empobrecidas, enfermas y carentes de educación. Este voto encarna la visión de nuestra fundadora, la Venerable Catalina McAuley, quien abrió la Casa de la Misericordia en 1827 para brindar cuidado, refugio y educación a la gente empobrecida de Dublín.

Durante dos siglos, las mujeres han respondido a la llamada de la Misericordia, dedicando sus vidas a servir al pueblo de Dios en innumerables formas por todo el mundo. Hoy, las Hermanas de la Misericordia continúan esta misión de sanar, enseñar, abogar y al servicio compasivo a las personas más necesitadas. Unidas en la oración y la acción, nos esforzamos por aliviar el sufrimiento y respondemos, como escribió el Papa Francisco en Laudato Si’, al «clamor de nuestra Tierra y al clamor de los empobrecidos».

Como Hermanas de la Misericordia, nosotras expresamos también nuestro carisma mediante nuestro compromiso a cinco áreas de asuntos críticos: cuidado por nuestra Tierra, inmigración, no-violencia, racismo, y particular atención a la educación, cuidado de salud y necesidades espirituales de las mujeres y niñas. 

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Por favor, queremos que sepas que podemos aceptar preguntas y consultas de mujeres que viven en Argentina, Belice, Chile, Guam, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Perú, las Filipinas, o los Estados Unidos. Si estás en un país distinto, por favor pregunta a una hermana de tu área o miembro del clero, o ponte en contacto con la oficina de tu diócesis para obtener información sobre congregaciones religiosas en tu región.